miércoles, 22 de diciembre de 2010

Acarigua: Plan Arrocero, Crecimiento Poblacional y Pobreza





Corre el año de 1958, cuando  derrocada la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, las fuerzas consideradas revolucionarias, ubicadas en el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y en sectores significativos de Acción Democrática (AD) se plegaron a los esfuerzos que realizaban la burguesía criolla y el imperialismo norteamericano para restituir el poder burgués en el país, promoviendo el establecimiento de un régimen democrático representativo y un sistema político de partidos.

Con ese escenario, se consolida una alianza política y se instaura un régimen civil democrático. Acción producida por el  llamado “Pacto de Punto Fijo” mediante el cual, los partidos políticos: Acción Democrática, COPEI y URD se comprometían a darle un elevado tono al debate electoral y a respetar y hacer respetar el resultado de las elecciones. La decisión de concertar acuerdos tuvo su origen en Nueva York, donde los activistas: Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera, habían firmado la primera versión del Pacto de Punto Fijo.

Según explica el historiador Velázquez (1992): “Terminaron por aceptar la tesis de que el porvenir sería suyo, en la medida en que entendieran que el poder político es el producto de un conjunto de alianzas y acuerdos entre los diversos sectores que integran el país” (Pag. 177). Todo esto  contó con el respaldo del empresariado agrupado en FEDECAMARAS y de las Fuerzas Armadas Nacionales. Es así como se inicia la denominada Democracia Representativa y puntofijista.

Una de las primeras acciones políticas que tomaron,  fue el descarte de los partidos de izquierda, todo esto  debido  a los acontecimientos que trajo la Guerra Fría,  a la bipolaridad soviética-norteamericana, potencias empeñadas en el dominio del planeta a nombre del “Socialismo” una y del “Capitalismo” la otra. En ese marco mundial, los nuevos gobernantes se identificaron con el imperio norteamericano y por exigencia de estos o por rendir pleitesía, rompen los acuerdos revolucionarios; ya que, la ideología comunista contrariaba el carácter burgués y liberal del proyecto; la  propiedad privada, la acumulación de capital y la libre empresa, eran elementos que contradecían las banderas que defendía el comunismo nacional e internacional. En cuanto a la iglesia, ésta tenía sobrados motivos para rechazar cualquier planteamiento hecho en nombre del comunismo.

Todo  esto trajo como consecuencia, el inicio de nuevas luchas por parte de los excluidos, que fueron engrosando en número de cinturón de miseria ubicados en los barrios y sin derecho a la tierra y a una vivienda digna. Continuando así, otra etapa de la resistencia contra la democracia reformista, la que produjo la derrota, división y confusión de las fuerzas revolucionarias y del movimiento obrero y popular.  De acuerdo a lo antes señalado y para asegurar la gobernabilidad del naciente régimen se requería de la satisfacción de las demandas materiales de la población, de allí que el discurso de los partidos políticos se haya dirigido a la reivindicación de las necesidades de esa población. Ahora la democracia debía ser sinónimo de acceso a los recursos que proporcionaba la riqueza del petróleo.

En otras palabras como aseguran Baptista y Mommer (1992) “La democracia debía transformarse en elementos tangibles que mejoraran la calidad de vida del venezolano: empleo, salud, educación, servicios públicos, debían ser áreas en las que el Estado debía centrar su acción”. (Pag. 33). Por consiguiente, eran urgentes  acciones contundentes para lograr dicha demanda, como lo señala los planes del gobierno;  CORDIPLAN (1960):

“Venezuela, que aparece como país rico, no puede estar ni siquiera medianamente satisfecha en sus esfuerzos de desarrollo mientras subsista, al lado de un sector con recursos comparables a los países industrializados, grandes masas depauperadas. Para alcanzar esta meta fundamental de bienestar se impone por imperiosa necesidad, ya admitida por todos, el aprovechamiento óptimo de los recursos provenientes de las actividades petroleras y mineras, a fin de lograr el fortalecimiento de la economía permanente de Venezuela, basada en la agricultura y la industria. En otras palabras, la consigna de la siembra del petróleo debe cobrar vigencia y efectividad. Al Estado corresponde la mayor responsabilidad en la buena inversión de los ingresos del petróleo que, por ser de una fuente perecedera, deben destinarse en su mayor parte a crear nuevas fuentes de ingreso. Nunca podrá repetirse demasiado este concepto. Su aplicación efectiva es en realidad la verdadera razón de ser de la planificación en Venezuela”  (Tomado del preámbulo).(Pag.3)
Desde esta perspectiva, a partir de 1961, con la promulgación de la Constitución, comienza el primer ensayo sistemático de institucionalización del Estado liberal democrático. Las políticas empleadas por el puntofijismo se fueron consolidando según sus intereses y conveniencias y se hizo evidente que no solventaba las insuficiencias reales de los mas necesitados y que eran la mayoría y el espíritu opresor se evidenciaba en la forma de controlar al pueblo en las manifestaciones populares que pedían a gritos reivindicaciones y el gobierno se valía de la Guardia Nacional como agente represor y de intervención de los movimientos populares.

Dentro de este marco, la situación de la mayoría de los habitantes del país era crítica y se encontraban  en  un  estado de pobreza extrema producto del desempleo sumado a la  marginalidad, alto índice de analfabetismo, malos servicios públicos, deficientes sistemas de salud, etc.  Según Carrera Damas, (1993) “Sería resultado de dos factores: la propia evolución histórica de la sociedad y su articulación con el Sistema Capitalista Mundial”. (Pag. 199).



Todos estos acontecimientos, trajo como consecuencia, que un  sector de izquierda del partido URD  (Unión Republicana Democrática) aliado al gobierno específicamente el caso del Periodista Fabricio Ojeda, al ver tantas injusticias, decida incorporarse a las luchas armadas en julio de 1962,  renunciando al Congreso Nacional para irse a la guerrilla, siguiendo la misma línea que el PCV (Partido Comunista de Venezuela) y el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria).  De acuerdo a este planteamiento señala Linárez (2006)  (citando parte del congreso del Partido Comunista.)


Es necesario enfrentarnos ya al futuro de violencia que se cierne sobre el país. Esto obliga a las fuerzas patrióticas, y en especial a la clase obrera y a los campesinos, a dominar todas las formas de lucha, ya sean legales o ilegales, clandestinas o armadas, para responder y derrotar a los enemigos en el terreno que las circunstancias las coloquen” (Pag.31)
De esta manera, la lucha continuaba y la meta por lograr sus objetivos los cuales consistían  en conducir al pueblo venezolano hacia el camino del Socialismo por medio de la Revolución Nacional haciendo realidad un programa claramente antiimperialista.

Mención importante a resaltar, es la el trujillano Fabricio Ojeda; este, venido de Boconó, desempeñó la secretaria del Concejo Municipal del Distrito Páez en 1949, cuando ejercía la presidencia de ese organismo el barinés que se sembró en Acarigua y posterior empresario, Jesús Filardo Rodríguez. (Fuente: Carlos Ojeda), Fabricio, también ocupó la Presidencia de la Junta Patriótica que derrocó al dictador Marcos Pérez Jiménez. En las elecciones generales de 1958, fue elegido diputado de la URD, al Congreso Nacional, por el Distrito Federal, en 1962 debido a las circunstancias relatadas,  se unió a las guerrillas. Con ese objetivo de redimir al pueblo, haciendo honor al sacrificio de sus mártires, a sabiendas que esta decisión implicaba de los riesgos, peligros y sacrificios que ella conlleva.  En fin, el país necesitaba de cambios profundos para que los derechos democráticos del pueblo no fuesen letra muerta en el texto de las leyes, para que la libertad existiera y la justicia imperara; para que el derecho a la educación, al trabajo, a la salud y al bienestar fuesen verdaderos derechos para las mayorías populares y no privilegios de escasas minorías.

Pero fue detenido meses después, sentenciado por un Consejo de Guerra a 18 años de presidio por Rebelión Militar. Pero recluido en la cárcel de Trujillo, logró fugarse en compañía de otros compañeros. Apresado de nuevo en junio de 1966 en Caracas, fue asesinado cuatro días después de su captura, por miembros de los cuerpos represivos del régimen que presidía Raúl Leoni.

En consecuencia, las reivindicaciones sociales y económicas cada vez se alejaban más de la realidad del pueblo, y contradecía  la visión de la comunidad internacional de considerar a Venezuela como un país poderoso por sus rentas petroleras; en este sentido, se toma como referencia lo investigado por Quintero (1968). "La cultura del petróleo... establece normas y crea una filosofía de la vida, para adecuar a una sociedad a la necesidad de mantenerla en las condiciones de fuente productora de materias primas... no se subordina a las necesidades de nuestros grupos humanos, sino que estos son sometidos por aquella".(Pag. 21). De lo antes planteado  se deduce, que el empobrecimiento de gran parte de la población venezolana, se debió a que la mayoría de los venezolanos se dedicaban al cultivo de la tierra, pero con las ganancias seguras que producía la actividad petrolera, el país no diversificó la economía y que permitiera esta,  acumular un capital propio, que los hiciera menos dependientes de los vaivenes del mercado petrolero internacional. 

Sino que el Estado, creó miles de empresas estatales, se concedieron créditos, que no se recuperaron y al no poder cancelarlos estregaban las empresas como pago. Además aumentó por un lado la burocracia, la cual alimentaba el clientelismo político, gremial y sindical. Otra característica para entender el empobrecimiento del país, fue la participación de las trasnacionales, al aprovecharse del modelo rentista; descrito en el análisis que hace el Investigador y matemático Domingo  C. (1994) cuando señala:


“El modelo de siembra de petróleo llevó a la consolidación de grandes grupos económicos, asociados a algunas familias (grupos Polar, Mendoza, Boulton, Blohm, Phelps, Cisneros, Tinoco, Vollmer, etc.), algunos de ellos tradicionalmente importadores, que fueron diversificando y ampliando sus actividades por sus relaciones y posiciones dentro del aparato distribuidor del Estado. Esto le permitió apropiarse una parte sustancial de la renta petrolera y colocar en el país y en el exterior, fuertes capitales (Rangel, 1970; Machado de Acedo, 1981), dando origen a una riqueza fastuosa frente a grupos campesinos y marginales sumidos en pobreza extrema, con todas las consecuencias sociales negativas que resultan de esa diferencia”. (Pag. 31)
En líneas generales el país en su totalidad resistía las decadencias, los venezolanas sumidos en el abandono tenían que subsistir por sus propios medios, las políticas de vivienda, de salud, de educación y otras, no tenían los alcances indispensables para lograr la dignificación de los pueblos y de las barriadas; en este sentido a nivel de regiones, el Estado Portuguesa no escapa de esa realidad.

Por todo lo referido, después la caída de la dictadura,  comienza una nueva estructura en los puestos de mando, son cambios emanados por la Junta de Gobierno presidida por el Contralmirante y Comandante de la Armada, Wolfang Larrazábal (1958-1859) en ese sentido, la responsabilidad del cargo de Gobernador con carácter de encargado pesa sobre el Doctor Pablo Herrera Campíns y luego de elecciones presidenciales  fue designado por el presidente Betancourt tal como lo expresa la  nomenclatura gubernamental  (Independiente apoyado por A.D)  para el periodo de gobierno (1959-1964),  este a su vez selecciona a las personas que le acompañarán, en los diferentes distritos  que integran el Estado.

En este particular, en la revisión histórica de los sucesos que se desenvolvieron en Acarigua, encabeza la presidencia de la junta patriótica el señor Félix Gómez Román, posteriormente,  en esos momentos de transición tomamos lo expuesto según Libro de Sesiones en el acto celebrado por la junta de Administración Municipal del Distrito Páez el día 6 de febrero de 1958, especifica lo ocurrido en el Acta de Sesión Número 2. Se lee:


 “En la ciudad de Acarigua reunidos en el local del concejo municipal, los ciudadanos Oscar Bustillos, Dr. Félix Agüero, Pedro Cordero Gómez, José Hilarión López, y Raúl Escalona, previa presentación de las credenciales según oficio emanado de la Secretaria General de Gobierno, prometieron a constituir e instalar la Junta de Administración del Distrito Páez en conformidad con el decreto del ciudadano Gobernador del Estado” (Folio: 11)
En los acuerdos de la recién estrenada sala y por votación nominal,  es electo Presidente del Concejo acarigueño el Poeta Raúl Escalona las primeras son comprometerse a respetar y a defender el sistema democrático recién establecido y concluye el quórum, en comprometerse a trabajar con interés para obtener grandes beneficios  a la colectividad, honradamente y por la necesidad del pueblo.

Comienza el ensayo democrático en esta región llanera, con propuestas económicas que redimensionarían a la región, ya que para ese período solamente se desarrollaba la ganadería y la agricultura tradicional y era la época de los aserraderos (se contabilizaban 17), es así como surgen los nombres de Jesús Filardo Rodríguez, que era el único Perito técnico oriundo del estado y que fue capacitado por el Instituto Agrario Nacional en Maracay, experto en agricultura y que asumió la responsabilidad por parte del gobierno de dirigir la repartición y organización de las tierras por Acarigua, y el Sr. Argenis Vivas lo ejercería por Araure (fuente oral: Ojeda), estas tierras, se entregarían para trabajar producir y abastecer a las industrias recién creadas; como lo fueron, los silos de almacenamientos y procesamientos de granos,  grandes empresas agrarias.

Es así que el dichoso Plan Arrocero, implementado por la Corporación Venezolana de Fomento, produjo la creación de una triple alianza, agrupación conformada por la burguesía industrial; que fue conquistando la hegemonía en el bloque de poder de la clase dominante, unida con la burguesía importadora, bancaria, con la nueva burguesía agraria.  El éxito fue sustancioso para este conjunto, que se apoderó de las mejores tierras y que fueron distribuidas entre unos pocos, entre amigos y allegados a la gran alianza y es este el momento histórico, donde germinan dos grandes protagonistas del régimen representativo en Portuguesa,  los latifundistas, grandes terratenientes y el acelerado crecimiento poblacional en la región.

Citando al cronista de Acarigua Carlos Ojeda (2010):


“A principios de los 60 en Venezuela se producía tres (3) millones de kilos de arroz;  (reitera, en  toda Venezuela) y alcanzando  los años 70 Acarigua llega a producir 620 millones de kilos de arroz que la transforma en la capital agrícola y en la capital del desarrollo del Estado Portuguesa, por eso es que empezó el crecimiento explosivo, aquí no se produjeron emigraciones por el boom petrolero, aquí vinieron gente de todos lados de Venezuela y fueron anarquistas, creció la población sin un ordenamiento e improvisando casas, las cuales construían con tablas de los aserraderos y la  económicamente se visualizaba en que para la época principios de los años 70 habían oficinas de todos los bancos que existían en el país.” (Fuente: Oral).
 En tal sentido y en busca de  una mejor vida y oportunidades, es que llegan la gran mayoría de gente y familias, esperanzadas con la Reforma Agraria y entre ellas, el siempre maltratado campesino, que recibió solamente un pedazo de tierra y sin título de propiedad, sumado a créditos con un alto porcentaje de interés, esta fue la causa principal por la que se origina el aumento significativo de las miserias de nuestros pobladores; paradójicamente, en pleno auge petrolero y agrario, por lo que estos, deciden abandonar sus parcelas, arrendarlas o vender las bienhechuría y volverse mano de obra del latifundista, por un mísero salario y esas  inmigraciones animadas de obtener los beneficios del “Magnifico Plan” se transforman en obreros, de explotador, del terrateniente y del empresariado.

Además, Sobreviviendo en esta tierra bondadosa, aparece el llamado vendedor informal, que luego exige la creación del mercado de buhoneros en los alrededores del urbanismo “La Guajira” a principios de 1970 (Fuente: Libro de Sesiones). Por consiguiente,  se transforma la fisonomía de ambas poblaciones que en cuestión de una década ya es la conurbación  Acarigua y Araure  y en  consecuencia, aquí en Acarigua la justa  política del gobierno, tenia como norte beneficiar a esa nueva elite privilegiada y enriquecida, ya que esta, le garantizaba el predominio y la seguridad al proceso representativo, tal como lo refiere Velázquez  de A (2005):


“Este sector de la fuerza productiva, los agricultores expertos, son los llamados a constituirse en la base política del gobierno democrático representativo, tal como se refiere el discurso pronunciado por Rómulo Betancourt el 10 de enero de 1960, en el concejo Municipal de Acarigua, citado en el libro titulado Jesús Filardo Rodríguez y el desarrollo Agrícola de Venezuela. 1999. En el discurso el presidente señalaba….Estos hombres que están labrando la tierra y están transformando el agro venezolano al mecanizado serán también quienes mañana prestarían su respaldo decidido al régimen constitucional en la remotísima posibilidad de que fuera amenazado su estabilidad.”  (Pag. 82) 
Sucesivamente, las políticas de los gobiernos siguientes le dieron continuidad a sus intereses, así que pasan por la gobernación los señores Juan Pedro del Moral (1964-1969) y Valdemar Cordero Vale (1969-1973) y el liderazgo empresarial recae en hombres  que se aprovecharon del apego con el gobierno representativo y del aprovechamiento de los recursos dirigidos al sector agrícola, es así como surgen nombres como: Jesús Filardo Rodríguez, Argenis Vivas, Concepción  Quijada, Alí Cordero Vale, René Sosa, entre otros, toda una elite de nuevos millonarios, que lograron la consolidación de fundos e industrias; empresas estas, que dio solidez  y fortalecimiento a todo el aparataje Político y  Económico de la democracia representativa.

Por todo lo señalado, es que en lo social, inevitablemente y lamentablemente, germinó y se acrecentó la aparición de un problema difícilmente resuelto, causado por la falta de planeamiento, a sabiendas que el crecimiento poblacional requería de solución habitacional; lo siguientes datos  estadísticos lo certifican, según Cárdenas y Otros (2000):

Cuadro Nro. 1
Número de Habitantes por Año.

Ciudad
Estado
1950
1961
1971
Acarigua
Portuguesa
16.542
30.683
57.470
Araure
Portuguesa
5.392
12.316
27.011
Datos estadísticos de los censos nacionales. Fuente (OCEI) Pag. 181


Interpretando el cuadro, se evidencia que el crecimiento poblacional fue impresionante y por consiguiente, en esta tierra generosa, su gente ante la eminente necesidad y la falta de respuestas y soluciones dignas, busca la solución habitacional y es así que empiezan las primeras invasiones, para la construcción de casas o improvisar ranchos y todo esto se traduce, que para finales del año 1960 y principio 1970, la población observa, las primeras patologías del urbanismo capitalista subdesarrollado, que consisten en la  proliferación de barriadas irregulares, déficit de vivienda, altos niveles de hacinamiento, así como acaparamiento y especulación de tierras. Acarigua y Araure no escapan de esa realidad, realidad que se visualiza hoy día en las barriadas de Venezuela y de América Latina.

Por todo lo anterior descrito, y debido a la importancia de la pesquisa, se hace necesario revelar, que en el transcurso de búsqueda de información para la investigación  y como uno de los propósito de esta, es recuperar nuestra verdadera historia, en necesario explicar y aclarar, cuales fueron las verdaderas intenciones de las políticas,  convenios y acuerdos  que prevalecieron en esos años y que los textos de historia, diseñados desde entonces adoptaron una postura oscura, que predominó durante décadas y que en estos días se hace obligatorio; por el bien de nuestros pueblos y de su gente, correr la cortina y escribir la verdad verdadera.

Todo inicia con un  diseño estratégico de dominación llamado “Alianza para el Progreso”, el cual consistía en un programa de ayuda económica y social de EE. UU. para América Latina, efectuado entre 1961 y 1970. Dicha Alianza, se creó como una forma de contrarrestar la influencia positiva de la revolución Cubana, en la región. Tal era el modelo e influencia que  los EE.UU. veían en los presidentes de Venezuela y el resto de nuestra América. Que las principales medidas, eran una reforma agraria en función de mejorar la productividad agrícola, libre comercio entre nuestros países, modernización de la infraestructura de comunicaciones, reforma de los sistemas de impuestos, acceso a la vivienda, mejorar las condiciones sanitarias para elevar la expectativa de vida, mejora en el acceso a la educación y erradicación del analfabetismo, precios estables y control de la inflación y cooperación monetaria.
Pero estos convenios, tenían otra verdadera  maquinación del Imperio Yanqui, el cual consistía en cuidar la supremacía capitalista en el hemisferio.
 En este sentido, al pasar las décadas y como lo anticiparon los espíritus lúcidos de América Latina; entre ellos Salvador Allende, esa esperanza (Alianza para el Progreso+Reforma Agraria + Plan Arrocero= Bienestar Social), nació muerta, Sólo vivió en la ilusión de nuestros pueblos que, engañados, creyeron que ella les significaría ocupación, alimento, techo, salud, seguridad social, educación, cultura y esparcimiento.

La realidad es otra y muy diferente a la que dicen esos documentos escritos con palabras muy bonitas, y supuestamente bien intencionada, solo un ejemplo echa por tierra el supuesto éxito del Plan, las cifras de mortalidad infantil son incapaces de traducir el sufrimiento de millares y millares de madres de nuestro continente, que no reúnen los medios para comprar la salud para sus hijos y que no tienen cómo arrebatarlos a la muerte.

Según el Censo de 1998 en Venezuela, “la pobreza  esta en un 74% en las zonas rurales. Y el 5% es propietario del 75% de la tierra agrícola y solamente el 75% de los propietarios poseen el 6%. Venezuela importa el 70% de los alimentos. Existen entre 10 y 30 millones de hectáreas ociosas sobre las cuales se esta verificando su legalidad por juristas. En los primeros hallazgos se encuentra que un 50% de los casos sus títulos son oscuros”. (Fuente Virtual: INTI). Los campesinos, especialmente los descendientes de los pueblos conquistados de la Americalatina, se han percatado de la brutal explotación que han sufrido y que todavía sufren y han decidido poner fin a tal situación.  

Evocando al Presidente Hugo Chávez (2005):

 “han pasado 40 años, las causas que Kennedy vio, lo que han hecho es incrementarse, porque hoy cuarenta años después, la miseria, la desigualdad, la exclusión, la explotación, todo eso lo que ha hecho es incrementarse; por eso es que nosotros proponíamos en esa Cumbre del Milenio, proponíamos algo que, bueno, casi nadie responde en esos niveles donde se pudieran tomar grandes decisiones. Hemos propuesto desde hace 5, 6 años, al mundo, en todas esas reuniones, la necesidad de declarar una emergencia social en este Continente y en el mundo… y crear una especie de Fondo Humanitario Internacional, reduciendo el gasto militar, luchando contra la corrupción, los grandes capitales del narcotráfico, un impuesto llamado Tasa Tobin por algunos europeos, un impuesto a las grandes transacciones en el mundo, donaciones, crear un Fondo, un Fondo pero que nos permita a los Gobiernos y a las sociedades en una alianza histórica llevar adelante; ni siquiera sería alianza para el progreso, hoy sería alianza para la sobrevivencia de la especie humana, y para recuperar los niveles mínimos necesarios para la paz, que es lo que hemos estado haciendo aquí en Venezuela queridos amigos y visitantes, que es lo que hemos estado haciendo aquí. Venezuela, yo lo decía antes de ser Presidente, Venezuela es una especie, decíamos por allá por ‘95, ‘97, Venezuela es una bomba (¡tic tac! ¡tic tac!) Vamos a comenzar a desactivar los mecanismos de la bomba.” Clausura de la Primera Macro Rueda de Negocios Venezuela-Estados Unidos. (Fuente virtual: Minci)

Difícil y extensa la historia de sangre y fuego en este continente latinoamericano y que entrega memoria y experiencia para conocer y predecir la reacción de las oligarquías frente a cualquier intento por transformar la realidad del campo en algo más igualitario.



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